Irán afirmó que podría reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de dos días y comenzar negociaciones más amplias para poner fin a la guerra, pero supeditó ambas medidas a que Estados Unidos acepte y cumpla sus condiciones. El portavoz de la Cancillería iraní, Ismail Bagaei, sostuvo que la decisión depende de Washington y presentó la propuesta como una respuesta a demandas que, según Teherán, ya fueron comunicadas con claridad.

Entre los reclamos iraníes figuran el levantamiento del bloqueo estadounidense a sus puertos y buques, el fin del conflicto en todos los frentes —incluido Líbano— y la liberación de activos congelados en otros países. Teherán también pide que se reconozca el control del estrecho por parte de Irán y Omán, y que se levanten las sanciones al petróleo. La propuesta, por ahora, no implica que el paso haya sido reabierto ni que exista un acuerdo aceptado por Estados Unidos.
El anuncio se produjo mientras se intensificaban los contactos diplomáticos indirectos. Según Bagaei, Irán envió una delegación a Doha durante el fin de semana porque Catar facilita el intercambio de mensajes entre ambos países. La semana anterior, el vicepresidente estadounidense JD Vance había enviado una carta a Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, para retomar las negociaciones.
En paralelo, Irán siguió informando de incidentes en Ormuz: Teherán los atribuye a choques de buques con minas, mientras que la agencia británica UKMTO los describe como ataques. El presidente Donald Trump amenazó el domingo con nuevos bombardeos contra Irán y, según medios estadounidenses citados en la cobertura, conversó sobre esa posibilidad con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Así, la oferta iraní coincide con un canal diplomático activo y con señales de una posible escalada militar.
Claudio Vallejo Producciones